La
Reforma a la Educación Básica plantea el desarrollo de competencias en los
alumnos. Los docentes no escapan a esta dinámica. Es menester conocer desde el
Concepto mismo, apropiarlo y profundizar en sus implicaciones en la práctica
educativa, como también precisar las competencias e indicadores propias de una
necesidad social y cultural en el ámbito regional como universal, estableciendo
una traje a la medida al contexto en el que deseamos formar Individuos
cognitivamente y afectivamente autónomos, independientes y auto regulados, es
decir que sean capaces de aprender a aprender.
El
tema de las COMPETENCIAS DOCENTES es un tema bastante complejo de abordar y explorar, existe mucha polémica en torno a
su origen, al trasfondo político sindical y nos impide ver en ellas virtudes y
aciertos que pueden aportar significativamente avances. El concepto es
polisémico, quizás ambiguo y como fue dicho anteriormente polémico.
Es mi inquietud personal profundizar en su origen,
en su planteamiento actual y conocer alternativas que me permitan precisar una
línea que se adapte a mis necesidades y colectivo magisterial, al entorno
regional y global.
Dentro
de los desafíos que precisa el trabajo por competencias aparecen el de
articular practicas, con procesos e instrumentos que definan el nivel de logro
o avance del fortalecimiento, evaluación y seguimiento de las COMPETENCIAS,
dichos procesos e instrumentación representan personalmente retos intelectuales
y de conducta que aun para mí son desconocidos y que deseo explorar,
profundizar y dominar.
Considero
que un aspecto esencial para el trabajo de investigación de este trabajo
requiere de una incorporación del grupo
de profesores que conviven y comparten un contexto particular, requiere de
análisis y retroalimentación hacia las prácticas docentes en el ánimo de
fortalecer la práctica docente.
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